Cuestión de etiqueta: cómo es una vivienda de clase A, de máxima eficiencia energética

Hogar y tiempo libre
Desde junio es obligatorio el certificado de eficiencia energética para todas las viviendas en venta o en alquiler. La etiqueta de eficiencia energética debe figurar en toda oferta, promoción y publicidad dirigida a la venta o alquiler de la vivienda o local. De hecho, las inmobiliarias ya exhiben la etiqueta energética en sus anuncios.

El certificado permitirá determinar la calidad de la vivienda desde un punto de vista de ahorro energético. La etiqueta energética clasifica los edificios desde la A (Favorable) a G (Desfavorable). Un buen certificado permitirá detectar donde se producen los gastos innecesarios en instalaciones debidos a malas condiciones de la vivienda o instalaciones, permitiendo al propietario aumentar la calidad de la vivienda que desea vender o alquilar.

Las casas A cotizan al alza en el mercado porque es muy difícil encontrar unaSe calcula que los inquilinos o nuevos propietarios podrían beneficiarse de ahorros de hasta el 31%. Así, comprar o alquilar una casa con la etiqueta A de eficiencia energética significa asegurarse un ahorro muy importante. Por eso se cotizan al alza en el mercado inmobiliario, más aún porque es muy difícil encontrar una.

Sin embargo, según datos de la empresa Alquiler Seguro, de las que han pasado el examen solo el 0,49% obtuvieron la calificación A (la más alta) y un 0,16% la B. La calificación más habitual es la E (54,84%), seguida de la D (29,45%).

Hagámonos una idea. Estas son las características de un apartamento de un dormitorio situado en Madrid al que esta empresa ha concedido un certificado energético A:

Doble cristal y rotura de puente térmico
El apartamento tiene instaladas ventanas de doble cristal y perfiles de aluminio con rotura de puente térmico. El doble cristal es un excelente aislante, pero el aluminio es un metal y, por tanto, siempre provoca una pérdida de calor, aunque sea pequeña. Para evitarlo se utiliza la rotura de puente térmico: se coloca una capa intermedia con un material que no conduzca el calor (por ejemplo, fibra de vidrio) entre el perfil exterior e interior del marco de aluminio. El aislamiento entonces es casi total.

Fachada ventilada
La construcción cuenta con una fachada ventilada, que es un sistema de cerramiento en tres capas: primero una hoja interior sobre la que se ancla una capa aislante y, sobre esta, dejando una cámara de aire de unos centímetros, se coloca otra hoja sólida (piedra, madera…) que a la vez dispone de ranuras en la parte superior e inferior para renovar el aire. Esta solución asegura una climatización estable en el interior de la vivienda al evitar la absorción de calor en verano o su pérdida en invierno.

Caldera de biomasa
La calefacción de la vivienda se alimenta de una caldera de biomasa: un sistema que utiliza como combustible materiales orgánicos, obtenidos generalmente de residuos (madera de limpieza de montes, desperdicios agrícolas…). Las emisiones de CO2 son muy reducidas. El mismo apartamento sería C si contara con una caldera de gas.

Paneles solares para el agua caliente
El edificio en el que se ubica está equipado con paneles solares que abastecen de electricidad a las calderas de las que se obtiene agua caliente sanitaria. Las emisiones de gases contaminantes vuelven a ser prácticamente nulas.

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